semejanzas entre la crisis actual y las hipotecas subprime

La situación actual del crédito privado en Estados Unidos ha captado la atención de los inversores, aunque a menudo queda bajo el radar por otros conflictos, como la guerra en Medio Oriente. Desde principios de año, los retiros masivos en los fondos de los grandes gestores de crédito privado han generado cierta preocupación. Este sector, que opera fuera del tradicional ámbito bancario, representa un mercado de unos u$s1.8 billones. Su tamaño es comparable al de las hipotecas subprime justo antes de la crisis inmobiliaria en 2008.

Recientemente, la consultora Oxford Economics señaló que el sector de crédito privado ha enfrentado una considerable presión. Un tema que destaca es el fuerte aumento en las solicitudes de reembolso por parte de los inversores. Para ponerlo en perspectiva, las solicitudes fueron de u$s1.000 millones en el primer trimestre de 2025 y saltaron a u$s14.000 millones en el primer trimestre de 2026. En varios de los principales fondos de crédito privado, la tasa de reembolso ronda el 8%.

Ante este panorama, varios fondos reconocidos han optado por aplicar un “corralito” en los reembolsos. Nombres como Morgan Stanley, Cliffwater, Apollo y Ares Management se han visto involucrados en esta decisión. Como resultado, el precio promedio de las acciones en estos fondos ha disminuido aproximadamente un 30% desde inicios de 2026.

El aumento de la morosidad

Los analistas de Oxford alertaron que la situación actual refleja debilidades reales en el sector. Cuando un tipo específico de crédito crece a gran velocidad, suelen surgir problemas. A pesar de que las métricas muestran un ratio de irregularidad del 2.5%, que ha aumentado ligeramente desde el 1% de 2022, este porcentaje podría estar subestimando la realidad. Aspectos como los canjes en dificultades y las extensiones de vencimiento no siempre están reflejados en las cifras.

Si se consideran dichas variables, se estima que las tasas de impago podrían ser superiores al 5% y en aumento. Algunos análisis sugieren que la tasa podría incluso alcanzar el 15%, especialmente por la exposición del crédito privado a sectores vulnerables al impacto de la inteligencia artificial, como el software y los consumidores con menos recursos en Estados Unidos.

¿Subprime 2.0?

La comparación entre el actual escenario del crédito privado y la crisis de las hipotecas subprime no ha pasado desapercibida. En ambos casos, el monto en el mercado de deuda era relativamente pequeño. Las hipotecas subprime crecieron exponencialmente entre 2000 y 2006, mientras que los préstamos del sector privado se duplicaron desde u$s1.8 billones entre 2019 y 2025.

Otro aspecto preocupante es la flexibilización de los criterios de evaluación crediticia. Originalmente, el crédito privado ofrecía mejor calidad a cambio de una mayor iliquidez, pero esto ha cambiado. Con el tiempo, se han visto estructuras menos restrictivas y protecciones debilitadas para los prestamistas.

Además, se ha observado cómo se reestructuran créditos débiles. Ejemplos como las quiebras de Tricolor y First Brands a fines de 2025 ilustran esta tendencia. Antes de su colapso, algunos tramos de deuda incluso obtuvieron la calificación AAA.

Diferencias con la crisis de 2007/2008

El informe de Oxford menciona que el aumento de la deuda en años previos a la crisis del 2007 fue un factor clave para las repercusiones financieras. En Estados Unidos, la deuda se disparó, y hoy esa situación es muy diferente. La relación deuda/PBI del sector privado estadounidense ha disminuido en 15 puntos porcentuales desde 2021.

Por lo tanto, es poco probable que los problemas actuales en el crédito privado se extiendan de la misma manera que en aquel entonces. Además, otros segmentos crediticios muestran pocos signos de dificultades. Las tasas de impago de los bancos se mantienen bajas, lo que es una buena noticia en medio de la incertidumbre.

Incluso el nivel de capitalización de los bancos ha mejorado y es aproximadamente el doble de lo que era antes de la crisis financiera. Esto sugiere que las posibles pérdidas no pondrían en jaque esos sólidos niveles de capital.

Sin embargo, hay que estar atentos. Aunque la exposición de los bancos al crédito privado es de u$s300.000 millones, su conexión con otras instituciones financieras no bancarias asciende a otros u$s2 billones y también ha crecido rápidamente. Esto podría tener repercusiones no deseadas, especialmente para las aseguradoras, que tienen una exposición al crédito privado que ronda el u$s1 billón.

Botão Voltar ao topo